TSP006a1

El minimalismo, en esencia, consiste en reducir al máximo nuestras pertenencias y que éstas nos aporten el mayor valor de uso y calidad posible.

Tiene su repercusión en diversas facetas que abarcan desde el arte hasta el estilo de vida.

Por Laura Rockbell.

Sería erróneo hablar de minimalismo como sinónimo de sostenibilidad, pero sí es cierto que para una aplicación correcta de la sostenibilidad hay que tener este factor en cuenta. El minimalismo consiste en reducir hasta llegar a la esencia, desechando lo sobrante. Este espíritu es uno de los hilos conductores de la sostenibilidad, que se basa, entre otras cuestiones, en la optimización y alargamiento de la vida útil de las cosas que poseemos en lugar de en su sustitución y acumulación.

En otras palabras: el minimalismo no tiene por qué ser sostenible, pero la sostenibilidad sí debería ser minimalista. Con esto quiero decir que una persona con un estilo de vida minimalista puede tener dos camisetas en lugar de siete, y éstas no ser de materiales reciclados u orgánicos. En cambio, quien abogue por una rutina sostenible, no sólo tendrá la ropa justa y necesaria, sino que ésta habrá sido elaborada respetando principios éticos y ecológicos.

TSP006b

Una de las principales críticas que realizamos a las grandes marcas de moda que tratan de incorporar dinámicas sostenibles en su cadena, al tiempo que mantienen el ritmo hiperrápido, es que la verdadera sostenibilidad no es compatible con la superproducción. Esto suena a minimalismo, ¿no te parece?

Entonces, ¿de qué va realmente el minimalismo? Hoy quiero compartir contigo de dónde surge el minimalismo y por qué es una buena idea adoptarlo como estilo de vida.

La convivencia de paradigmas – El origen del minimalismo

Recuerdo con mucho cariño las clases de Historia del Arte cuando estaba en el instituto. Me llevo de ellas, esencialmente, dos enseñanzas fascinantes: la conciencia de que la Humanidad se “aburre” continuamente y busca el contraste como forma de crear novedad; y la constatación de que el Arte es un reflejo del momento social por el que se está pasando.

Estas conclusiones que te cuento son fácilmente identificables cuando observamos la cronología de los periodos artísticos, que pasa del Gótico al Renacimiento, y de éste al Barroco. Y ésta es sólo una pequeña muestra de esa búsqueda de contraste.

TSP006c

No fue hasta los años 70 que surgió el término “minimalismo” como tal. Apareció en el entorno del arte como antítesis de la tendencia pop y realista, opuesta al reduccionismo. Aunque vio la luz mucho antes, el título que me resulta más opuesto a éste es el de horror vacui, otro de los grandes descubrimientos de mis lecciones de instituto. Traducido literalmente del latín significa “miedo al vacío” y su expresión artística se basaba en no dejar huecos sin decoración, lo que resultaba en ilustraciones sobrecargadas y creaciones arquitectónicas barrocas.

Te cuento todo esto no sólo porque me entusiasma y me resulta interesante, sino porque quisiera que reflexionemos sobre cómo ambos paradigmas, el del minimalismo y el del horror vacui, tienen su reflejo en la sociedad actual. Por un lado tenemos un estilo de vida que opta por reducir las posesiones, es decir, el minimalismo; y por otro, uno que se decanta por la acumulación, que puede incluso llegar a considerar la austeridad como un síntoma de pobreza, que es el horror vacui.

Lo que poseemos nos posee – ¿Por qué necesitamos el minimalismo?

Las cosas que tenemos exigen algo de nosotros. Un coche necesita que le echemos gasolina, que lo limpiemos de vez en cuando, que lo llevemos a pasar la ITV. La ropa demanda cuidados tales como lavado, planchado, cambio de temporada (cuando pasamos el armario de verano a invierno). Todo lo que poseemos requiere algún tipo de atención, ya sea en términos económicos o de tiempo.

Teniendo justo lo necesario, evitamos dedicar esfuerzos superfluos y disfrutaremos de más tiempo y dinero para hacer lo que verdaderamente queremos, ¿o es que alguien prefiere pasar la tarde planchando en vez de viendo una película en el sofá con la familia, por ejemplo?

El peligro de las modas – ¿Cómo distinguir entre minimalismo y consumismo?

El minimalismo, como ya te he contado, se inició como un movimiento dentro del arte. Aunque ha adquirido una connotación útil, la del “menos es más”, mantiene su significado estético. Y esto está genial, porque el hecho de que nos decantemos por una opción responsable no debería implicar una renuncia a estar rodeadas de cosas bonitas. Sin embargo, sería un fallo supeditar la responsabilidad a la estética.

Me encanta cómo definen este aspecto Patri y Fer de Vivir sin plástico: “A nosotros nos encanta la filosofía del minimalismo, pero siempre que no sirva de excusa para seguir consumiendo de otra forma. A veces nos entran ganas de tirar objetos que tenemos porque son de plástico, o por comprar uno mejor de los que duran toda la vida y que va a quedar de lo más decorativo en nuestra casa, pero luchamos contra ello. Porque para empezar, ¿por qué un objeto nos iba a hacer más felices? ¿No va eso en contra de la filosofía minimalista? Está genial deshacerte de cosas que van a requerir tiempo mantenerlas, o mucho espacio, pero tampoco es cuestión de tirar la casa por la ventana. El minimalismo va más allá de las cosas. O así nos gusta verlo”.

TSP006d

Resulta un poco incoherente que, si iniciamos un estilo de vida minimalista, nos dediquemos a tirar cosas que después vayamos a sustituir por otras. Hay que saber, por un lado, aprovechar al máximo lo que tenemos y, en segundo lugar, tomar conciencia de qué pasa con aquello que descartamos: “La palabra ‘deshacerse’ es muy amplia: puedes regalar, donar, vender y, en última instancia, tirar”, asegura la pareja de Vivir sin plástico. Así que no dejes que la prisa por vaciar tu casa te haga cometer imprudencias como desechar cosas en perfecto estado y piensa en cómo puedes ubicarlas en el punto más idóneo.

¿Te interesa el tema y quieres profundizar más? Te recomiendo que visites la ya mencionada Vivir sin plástico; además de Vale de Oro, sobre felicidad y minimalismo; y La Ecocosmopolita, a quien ya nombré en el post sobre zero waste, una tendencia ligada también al minimalismo. Te animo, también, a ver Minimalism. A documentary about the important things (‘Minimalismo. Un documental sobre las cosas importantes’, en español). De este documental, pondría entre paréntesis algunas llamadas que, considero, se dirigen a este consumo minimalista del que te hablaba antes, pero a excepción de eso, está bastante bien.

¿Tienes alguna recomendación interesante sobre minimalismo? ¿Consideras que llevas un estilo de vida minimalista? Nos encantará que lo compartas con nosotras 🙂