La moda sin género está sobre las pasarelas y ya ha llegado a las tiendas. ¿Se convertirá en el futuro del diseño? 

¿Quedarán pronto obsoletos los términos moda para mujer u hombre?

La clasificación clásica de género es cosa del pasado. Ya no son sólo dos para los jóvenes nacidos después de los millenials. Las nuevas generaciones viven con mayor libertad y naturalidad lo que nosotros llamamos opciones. Ell@s no eligen, ellos s@n. Sin temor a experimentar ni a expresar cómo se sienten mientras evolucionan, buscan entre todo lo que hay disponible, lo que les haga sentir mejor.

La moda y los diseñadores lo saben y hace tiempo que se han puesto a trabajar. Vestir ropa de mujer en un hombre o v sentirse cómodo en ambas o en ninguna, es un filón para una industria siempre camaleónica y que recoge las tendencias sociales al vuelo.

Imagen de Anna Sastre en Unsplash.

Imagen de Anna Sastre en Unsplash.

Según un informe de Trendwatching.com, “Personas de todas las edades en todos los mercados están construyendo sus propias identidades con más libertad que nunca. Como resultado, los patrones de consumo ya no están definidos por segmentos demográficos tradicionales como la edad, el género, la ubicación, los ingresos, el estado familiar, etc “.

La Moda con mayúsculas se avanza…

Alessandro Michele, andrógino y barroco a partes iguales, sorprendió en su debut para Gucci en Milán. La marca, que necesitaba un punto de vista nuevo y pasarelas más atrevidas, tras la etapa hiper-sexualizada de Tom Ford, vistió, peinó y maquilló con igual estética a hombres y mujeres, trascendiendo las diferencias de género, rompiendo estereotipos.

Prada, Givenchy y Saint Laurent también han presentado juntos a hombres y mujeres en sus shows, las modelos y la ropa son tan similares que “adivinar el género” se está convirtiendo rápidamente en un juego en la semana de la moda.

…y las marcas para todos los bolsillos, lo copian.
El boom de la tendencia deportiva, chicos y chicas compartiendo modelos de sudaderas y zapatillas de deporte ha tenido mucho que ver en este avance en la moda, en cuanto a marcas de ropa para el día a día y fast fashion se refiere.
American Apparel y Uniqlo empezaron a allanar este terreno con diseños idénticos para ambos sexos pero adaptados a dos patrones diferentes. Zara ha ido un poco más allá y tiene en el mercado la colección Ungendered, de líneas sencillas y colores neutros que comparten tallas y patrones.

 

Imagen: Indigital, desde Business Of Fashion.

Experimentos en los grandes almacenes del mundo

En un artículo de Business of Fashion encontramos algunas novedades que ya son una realidad.”Se trata más de prendas hermosas que son raras y especiales, estas prendas son estilísticamente menos rígidas como para ajustarse a una definición de masculino versus femenino “, afirma Tom Kalenderian, vicepresidente ejecutivo y gerente general para hombres en Barneys, Nueva York.

Los grandes almacenes británicos Selfridges han lanzado una idea innovadora: Agender, una sección experiencial, neutral en cuanto al género, que abarca tres pisos de su tienda de Londres y que hará lo propio en sus tiendas de Birmingham y Manchester. Los datos recopilados por Selfridges antes de hacerlo realidad, mostraron que “muchas mujeres hace tiempo que están comprando en los pisos de los hombres”, según Linda Hewson, directora creativa de los famosos almacenes.

Agender incluye productos de una amplia sección transversal de compra en la tienda. “El modelo tradicional de grandes almacenes tiene mucho que ver con las categorías, los pisos de los hombres y los pisos de las mujeres. Queríamos forjar espacio a través de ellos. Hay desde streetwear hasta avant-garde, porque que lo interesante es el cruce a través de diferentes puntos de precio y categorías”, añade Hewson.

Uno de los mayores retos enfrentados por Selfridges fue reinventar el entorno de la tienda. Liberar a los grandes almacenes de las señales visuales que guían a los clientes a dónde deberían comprar fue un desafío. Faye Toogood, la diseñadora de interiores responsable de esta labor, quería que la gente tenga la sensación de andar por un espacio muy neutral. Los maniquís no tienen género en sus formas y el embalaje son bolsas blancas sin comercialización visual, marca ni nada que recuerda términos de género .

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Imagen de Amanda Dalbjorn en Unsplash.

Tal vez eso sea el futuro. Más fluidez en los diseños. Líneas difuminadas y pocas diferencias entre las colecciones. Tal vez se empiece a crear teniendo presente más la identidad y la personalidad  que el género. Aunque eso puede plantear retos significativos, como, por ejemplo, el tallaje o patronaje.

¿Pero y en las tiendas? ¿Estamos los consumidores preparados para olvidar los códigos de género que han dominado la forma en que nos hemos vestido durante siglos y estamos dispuestos a comprar en el mismo espacio, sin problema?

El cambio ya está en marcha.

Me interesa mucho tu opinión. Te espero en los comentarios para conocer qué piensas sobre este interesante debate que se nos plantea.