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Hoy te propongo desglosar qué es la identidad verbal y por qué es importante. Utilizamos ejemplos y metáforas para hablarte de manera sencilla sobre comunicación. 

Por Laura Rockbell

Cuando escribo un post sobre comunicación recurro a ejemplos y metáforas. Así es más sencillo que, aunque no estés familiarizada con los conceptos, los apliques.

¿Tienes hijos, sobrinos? Si un niño de cinco años te preguntase qué es eso verde que asoma entre las patatas de su plato y por qué se lo tiene que comer, ¿qué le responderías? Lo más probable es que le cuentes qué verdura es, trates de convencerle de que es deliciosa, de que debe probarla y le expliques cuán beneficiosa resultará para su salud. El mensaje está claro, pero “el qué” es igual de importante que “el cómo”.

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Dudo que resolvieras el problema aportando datos nutricionales o hablándole con un lenguaje enrevesado e inaccesible. Así sólo conseguirías que el niño, que no está acostumbrado a ese tono, continuase sin entender nada. De aquí podemos sustraer cuatro conclusiones:

  1. Las palabras y el tono que elegimos para transmitir una información son importantes.
  2. La forma de responder a una demanda ha de amoldarse al público al que atendemos.
  3. El público tiene unas expectativas que no sólo hay que satisfacer cuando se pregunta por ellas, sino que hay que mantener a lo largo del tiempo. Es decir, no debemos reaccionar de una forma distinta cada vez que se nos requiere, sino hacerlo homogéneamente.
  4. La resolución de las dudas es esencial para lograr que el proceso continúe. Este proceso puede ser el acto de compra, la fidelización, la recomendación a terceros… Sea cual sea, no se completará si no somos capaces de despejar las incógnitas que tenga el cliente potencial.

Traslademos esto al contexto de marca, siendo el niño tu cliente y su pregunta, su interés sobre tu producto o servicio. Grosso modo, la personalidad de la marca se construye sobre una identidad verbal, una visual y un comportamiento, adecuado a estas identidades. Hoy hablaremos exclusivamente de la primera.

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Te recomiendo que reflejes tu identidad verbal en un documento guía. Será lo que te oriente a ti o a quien gestione tu comunicación en cada paso que deis. Debe ser revisable, al igual que toda la estrategia y la planificación de una marca, pero fiable y con garantías de estabilidad: ¿Qué pensaría ese sobrino o hijo tuyo si cada día le respondieras de una manera?

Vamos a desarrollar en qué consiste la identidad verbal desglosando los apartados que deben constituir esa guía:

Introducción: ¿Quién soy?

Quizá tienes claro cuáles son los valores de tu marca, pero siempre viene bien ponerlo por escrito. Más aún si no eres la responsable de comunicación o la persona encargada puede no ser siempre la misma.

Debes presentar qué vendes y el universo que lo rodea. Siguiendo con nuestro ejemplo: una verdura de color verde que es muy saludable para los niños curiosos.

Incluye el nombre de tu marca y tu claim o eslogan, desarrollando el significado de cada uno. Es recomendable que realices esta introducción de forma conjunta con la identidad visual, incorporando tu logo y el resto de la conceptualización visual.

Palabras clave: ¿Cómo me encuentran?

Alrededor de tu marca deben pulular palabras clave relacionadas. Su conexión puede aludir a los valores tangibles del producto (verdura, verde, salud) e indispensablemente a los intangibles, que son los que te diferencian. Tienes que decidir si quieres vender las verduras como divertidas, bonitas, por su buen olor, etc., y traducir esos intangibles en palabras clave que circunden tu identidad verbal.

Ideas y mensajes vinculados: ¿De qué va esto?

No se trata de elaborar mensajes tipo que repitas en tus perfiles sociales, sino de concretar ideas que puedas utilizar de forma recurrente. Así, tu personalidad será más coherente y compacta.

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Alrededor de la verdura, podrías construir ideas como:

  1. El verde es un color divertido → Cabría compartir imágenes curiosas con este color, informaciones sobre cómo el verde estimula la creatividad, etc.
  2. Las verduras son ideales en cualquier plato → Podrías escribir recetas en el blog de tu marca, dar difusión a noticias en las que chefs de renombre utilizan vegetales en sus platos, etc.
  3. Los niños que toman verduras crecen más sanos → Escogerías estudios médicos, testimonios de expertos y padres, etc.

¡Ojo! Dentro de estos mensajes tienes que distinguir a qué público te diriges. Si le hablas a un niño pequeño, los informes médicos no resultarán interesantes, aunque sí pueden serlo para madres y padres.

Tono: ¿Cómo me dirijo a mi público?

Teniendo en cuenta los valores que has definido en tu introducción, debes escoger el lenguaje con el que vas a hablar con tu comunidad. Para verlo claro, voy a expresar la idea del color verde de la verdura en tonos diferentes:

  1. “¿Buscas un color chulo en tu plato? ¡El verde es lo tuyo! Nuestras verduras tienen el tono ideal para convertir cada comida en un juego :D”
  2. “La clorofila es el componente responsable del verde que colorea las verduras. Las verdes son, además, ricas en vitamina K, beneficiosa para la vista.”
  3. “El brócoli es saludable… ¡Salúdalo!”

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¿Ves cómo cambia tu percepción sobre la personalidad de la marca según cómo enuncia los mensajes?

¡Un último consejo! No menosprecies el poder de lo visual. Aunque inviertas más tiempo en elaborar tu guía, lo agradecerás después. Te recomiendo que concretes tus palabras clave y mensajes vinculados a través de mapas conceptuales, jugando con colores y tamaños en función de la importancia que atribuyas a cada uno.

Si te das cuenta, este mismo post es un ejemplo de la identidad verbal en The Slowear Project. Nos decantamos por un tono divulgativo y cercano que no es exclusivo de esta entrada, sino que vertebra cada información que colgamos en la web.

 

¿Estás lista para crear tu guía sobre identidad verbal? Si tienes alguna duda, ¡pregunta! No te quedes sin saber qué es eso verde que asoma entre tus patatas 😉