Consumo responsable vs. Marie Kondo

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Consumo responsable vs. Marie Kondo. Dos caras de la misma moneda. La reflexión y el consumo consciente pueden evitar tener que invertir horas en organizar tu casa y futuros residuos a un planeta que ya no puede más.

En los últimos días oigo hablar muchísimo sobre Marie Kondo. A estas alturas parece que todo el mundo sabe quién es esta japonesa que está revolucionando las casas de medio mundo. Si no la conoces, puedes llegar a ella y a su método KonMari para poner en orden espacios y vidas en su web .

Personalmente descubrí su método a través de la radio, cuando se promocionaba el libro «La magia del orden» escrito por ella misma. Me pareció interesante ¿quién no necesita organizarse mejor? Por supuesto, piqué y lo compré. Lo empecé (es de muy fácil lectura) pero ahí quedó, en la cola en mis prioridades de lectura, de momento. Claro que, ahora que está en boca del mundo entero gracias a la serie de Netflix, me da más pereza que nunca seguir y acabarlo. Aquello de morir de éxito vendría como anillo al dedo al fenómeno mundial en que esta chica y su método para ordenar espacios, se han convertido.

Acumulación y despedida

Lo primero que me llamó la atención en el libro era que empezara por la ropa. Seguramente, el motivo es cuantitativo. Es un asunto proclive a la acumulación ¿Seguro? Habría que analizar por qué es así. La forma de producir ropa y de consumirla está detrás de esta conducta, de este pecadillo que cualquiera de nosotros comete sin darse apenas cuenta… Los motivos para el consumismo dan para varios post ¿verdad?

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Lo segundo y más llamativo, es la manera en que, como en un ritual, se establece en el método Kon Mari una relación con los objetos, un diálogo. Esto me parece muy interesante y novedoso y además, fue la parte que me conectó con la moda sostenible precisamente.

En esencia la slow fashion pretende exactamente, más allá de ser útil para vestirnos, formar parte de nuestra vida.

Valorar las prendas que tenemos en casa según la idea de si despiertan alegría en nosotros me parece transgresor, en estos tiempos. Con la fast fashion imponiéndose hoy casi como única opción, las prendas salen de las fábricas prácticamente preparadas para ser residuos a las pocas semanas, bien por su baja calidad, bien por el desinterés que podemos tener en usarlas tal y como deberíamos, alargando su vida al máximo, o bien por ambas cosas a la vez. ¿Cuál es tu caso en particular? Me interesa mucho saberlo.

Tal vez deberíamos invertir este proceso y preguntarnos eso cuando vamos a comprarlas, no después. Eso permitiría probablemente acertar más. Siendo selectivos también compraremos menos y mejor.

Yo le daría una vuelta al diálogo con la ropa que propone Marie Kondo y lo trasladaría al momento de su adquisición. ¿Qué mensaje me transmite esta prenda? ¿Qué rastro hay en ella de humanidad? ¿Cuál ha sido el camino recorrido desde las manos que han cultivado las fibras, han hilado, teñido, lavado, cortado, cosido, cargado, transportado y vendido? ¿Me da alegría lo que leo en la etiqueta?

El consumo consciente es la solución

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Para poder paliar los graves problemas que provoca la industria de la moda, las personas nos exponemos a varios impedimentos importantes. La dimensión del impacto nos podría llevar a pensar que no tenemos nada que decir ni hacer al respecto. Pero no es así. Hay grandes líneas trazadas desde hace décadas para llevar la industrialización y la comercialización al lugar en el que ahora la hemos puesto. El vestir, como necesidad humana básica, puede retorcerse como un calcetín y encararse como una industria que crea falsas ilusiones y nos mantiene detrás de esa zanahoria sin remedio. Pero ese proceso tan complejo no tiene nada de natural y por lo tanto, cabe que lo veamos de forma crítica y no dejarnos sentir arrastrados sin remedio. Por la misma razón, se podría revertir.

Pero…y ahora llegamos a la segunda parte del asunto ¿Cómo escapar de ese frenesí, estando expuestos continuamente, al menos en las grandes ciudades y en los medios de comunicación, publicidad online en todas partes, a la gran maquinaria de la fast fashion? Es como pretender ir con los ojos cerrados ¿verdad?

La respuesta sería empezar a cuestionarnos nuestro consumo, en cantidad y en calidad. Lo primero es reducirlo, lo segundo mejorarlo.

Por cierto ¿Ya te has descargado nuestro ebook De fashion victim a consumidor consciente, un viaje para vivir la moda sostenible en 6 pasos? Es gratuito al suscribirte. También tienes más información sobre este tema en nuestro artículo anterior.

Menos ropa barata, menos Marie Kondo

Estos días participaba en una formación a profesores de secundaria, donde ha surgido el tema de la responsabilidad de las personas, tenidas en cuenta casi exclusivamente como consumidoras, y había quien ponía el dedo acusador en quienes compran. Yo misma pienso que puedo caer en ello cuando hablo de consumo responsable y me dirijo a intentar esclarecer y dar información sobre los impactos de la moda en el planeta. Pero no se trata de acusar la debilidad de nadie. Se trata de invitar a la reflexión y al cambio. Me atrevería a decir que es casi una lucha, que tenemos que enfrentar cada vez que necesitamos ropa. Hay que aprender a ser resilientes y no es nada fácil.

Si estás en el camino, si tu tendencia, visto lo difícil de no comprar, ha sido hasta ahora acumular, yo te invito a seguir las premisas de Marie, si te ayuda. Aprende a vaciar tus armarios de prendas superfluas, pero como el problema, a mi parecer, no es cómo vaciar, sino no llenar, haz lo posible para cambiar el chip e intentar cuando lo necesites, hacer un consumo responsable, ético, sostenible y por supuesto ¡que te de alegría! Sólo así le darás el uso que las prendas bien hechas merecen y te acompañarán un largo tiempo.

¿Me cuentas qué te ha parecido el artículo?

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8 Comments

  1. Estrella 31 enero, 2019 at 1:23 pm - Reply

    Hola. Pues sí. Me ha fustado y estoy de acuerdo contigo, claro. La solución no es vaciar sino no llenar, pero también tengo que decir que a mí el método Marie Kondo sí que me resulta sostenible.
    Hace un par de años ya que compré «La magia del orden», lo leí casi entero y me propuse hacer algo con el caos que tenía en casa. Como era de esperar, me quedé a mitad de camino. Sólo me atreví con la ropa interior, camisetas y jerséis, pantalones y faldas… y el cajón de las medicinas. Te aseguro que todo lo que ordené así hace dos años sigue igual de ordenado y además, oh sorpresa, compro menos, porque ahora controlo mejor los espacios. Me he acostumbrado a ver los cajones ordenados. Me resulta práctico y sé que no cabe más de lo que hay, así que este argumento tambén es una ayuda para mi pobre voluntad consumista…

    Un abrazo, guapa

    • Angels Biosca 3 febrero, 2019 at 8:50 pm - Reply

      Pues es estupendo que te sea útil, lo cual no exime que sea duradero en el tiempo. Como en todo, si mueve a la reflexión y al cambio ya es mucho. Lo de ponerle algún pero no es estrictamente al método ni a quien lo practica, sino comentar algunas de las cosas que derivan de él y que podrían ser una trampa para no «corregir» malos hábitos de consumo. Es como lo del reciclaje o la segunda mano. Dependiendo del punto de vista, se podría pensar que como «hay donde tirar» y además, se da trabajo y se hacen cosas positivas con ello pues… me siento menos culpable de seguir consumiendo en exceso o comprar envases o materiales perjudiciales, evitables, etc. Y con el método KonMari, si ayuda a corregir como es tu caso genial, si no ¿podría ser algo a lo que acudir cuando volvamos a acumular?

      Espero haberme explicado. Gracias a tí por comentar. El testimonio real es que vale.

      Un saludo.

  2. Silvia 31 enero, 2019 at 1:41 pm - Reply

    Hola, tu comentario es interesante; no obstante, te invito a leer el libro de Kondo hasta el final; es más, a subrayar y marcar lo que más interese. La tesis de esta escritora japonesa no atenta contra la sostenibilidad. Al contrario, nos habla de la responsabilidad en la relación que se establece con los objetos, que no es tan frívola como podría parecer en principio.

    • Angels Biosca 3 febrero, 2019 at 8:40 pm - Reply

      En ningún caso me parece que atenta contra la sostenibilidad este método ni creo haber calificado de relación frívola nada que venga de él. Sólo hay que relativizar las consecuencias que pueda tener e ir, como digo y sólo según mi opinión, claro está, a la raíz del problema del consumo. Justamente he comentado alguna de los aspectos de estas ideas que han resonado y mucho, de manera positiva, conmigo. Gracias por tus comentarios.

      Àngels

  3. Toni 31 enero, 2019 at 10:08 pm - Reply

    Molt bon article. Gràcies Àngels per fer-nos reflexionar.

    • Angels Biosca 3 febrero, 2019 at 8:34 pm - Reply

      Moltes gràcies, Toni. Eixa és la idea.

      Àngels

  4. anne-sophie 8 febrero, 2019 at 10:16 am - Reply

    Yo estoy de acuerdo contigo. De hecho también compré el libro y lo empecé, ahora esta paradito. Es verdad que en el pasado hemos cometido errores, y tenemos en casa cosas rotas, cosas que podemos vender en Wallapop, etc.
    Cuando pasé a ser Slow, me interesaba sobre todo comprar cosas de segunda mano. Luego me di cuenta que compraba muchas prendas de segunda mano que no me hacia feliz. Asi que aqui estoy ahora, intento no comprar estos meses, o prendas claves, reflexionadas, y respecto a la ropa que tengo, he modificado algunas prendas para que «me hagan más feliz» y he establecido un planning semanal, de esa forma me visto como me gusta y hago rotación de mi ropa 🙂
    Al fin y al cabo, hay que vivir con lo que ya tenemos, para generar menos residuo y hacer durar las cosas…

    • Angels Biosca 12 febrero, 2019 at 7:34 pm - Reply

      Cuántos aprendizajes en el camino slow, Anne Sophie. Es largo y tranquilo, pero nadie dijo que fuera fácil. Hacerlo con alegría y «ser feliz» es imprescindible. Que hayas logrado esa autosuficiencia y organización es un ejemplo a seguir. ¡Enhorabuena!

      Saludos.

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