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La gestión sostenible de la cadena de suministro, distribución y logística en la industria de la moda es clave para el planeta. El cuidado medioambiental y social debe tenerse en cuenta en estas importantes fases del proceso.

Cuando pensamos en los daños causados por la industria de la moda y el textil, con frecuencia nos viene a la mente lo que ocurre en la fase de producción de las prendas.

Pero la fase de distribución, es decir, cómo se transportan los productos moda hasta llegar a nuestras manos, sigue siendo una parte que desconocemos bastante.

El canal de distribución es lo que está en medio del punto de partida (productor) y el punto final o destino (consumidor). Está constituido por una serie de empresas o personas que facilitan la circulación del producto elaborado hasta llegar a las manos del comprador o usuario, y que se denominan genéricamente intermediarios.  En la mayoría de los casos son organizaciones independientes del fabricante. Y este punto es muy importante, pues muchas veces surgen problemas que pueden recaer en las marcas, si no trabajan coordinadamente y con conocimiento mutuo, y son capaces de asegurar y transmitir esa transparencia, en definitiva, esa tranquilidad al consumidor. La confianza que depositamos en las empresas depende de que esto funcione bien y deberían poder facilitarte esa información si, como consumidor consciente, la quieres conocer.

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El planeta y quienes lo habitamos sufrimos las consecuencias de la complicada maraña que supone la logística del sistema.

La revista Vogue, un referente mundial en el mundo de la moda, ha publicado recientemente un extenso artículo que detalla estos efectos. Esto ya es, en sí mismo, un síntoma. En él pone de relieve la necesidad de un compromiso en mejorar la gestión sostenible de esta otra parte de la moda que no vemos, pero que es esencial para que la ropa y los complementos estén en las tiendas cuando vamos a buscarlos.

Puedes leerlo en este enlace.

El largo viaje de las materias primas

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Pocas empresas operan en una escala pequeña y local. Las de moda sostenible, generalmente sí. Pero la mayoría de las prendas y complementos recorren grandes distancias desde la fábrica hasta el consumidor.

En primer lugar, las fibras son llevadas a la fábrica. Las diversas etapas de la producción: tejeduría, tintado, patronaje, corte, confección, etc. pueden tener lugar en lugares muy distantes entre sí. A continuación, el producto final debe ser enviado a un almacén o planta de distribución. Esto implica viajes internacionales en avión, por mar o en trenes y camiones de carga.

Como resultado, incluso los materiales más sostenibles puede dejar una gran huella ecológica, debido especialmente a los miles de litros de combustible fósil, no renovable y a la expulsión de enormes cantidades de CO2 a la atmósfera, además de muchas otras consecuencias.

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Cuando se toman decisiones estratégicas, la sostenibilidad no tiene que significar una pérdida de beneficios. Huw Walters (The Guardian)

Un gran ejemplo, es el que da Stella McCartney, quien la ha incorporado en su empresa desde los inicios. Tiene un firme compromiso con sus clientes para que todos los aspectos del negocio se realicen de la forma más responsable posible: el abastecimiento a nivel local, la reducción de residuos, o incluso, la incorporación de la energía eólica que utiliza en algunas de sus tiendas.

Los residuos de los embalajes

En este asunto también hay mucho que mejorar. Plásticos, cajas de cartón, papel de seda y muchos otros materiales, son el saldo restante en cada transacción. Puede ser frustrante para las empresas que aplican el zero waste en las etapas de diseño y producción y que no pueden lidiar con este problema añadido y que les resta efectividad.

En muchos casos este envase es esencial para mantener el producto limpio y evitar daños, como la formación de moho en los largos viajes en barco, por ejemplo. Pero hay alternativas. Algunas empresas de gama alta, como Gucci, están empezando a abordar esta cuestión, en respuesta a la presión social. ¿Quién duda del poder del consumidor?Recientemente ha decidido utilizar solamente envases 100% reciclables. No es una solución perfecta, pero por algo se empieza.

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Un salario digno

Un negocio sostenible debe ser justo, no sólo para el medio ambiente sino también para los trabajadores que mantienen las líneas de distribución en movimiento y merecen ser pagados con un salario justo. La baja remuneración muy presente en este sector, afecta a la economía mundial, según un informe del Instituto de Política Económica.

¿Quieres saber más?

Si te interesa el tema que hemos tratado en el post, no puedes perderte un documental altamente recomendable que toca algunas de estas cuestiones. Se trata de Freightened, el precio real del transporte marítimoun gran documental de dirigido por Denis Delestrac, que revela la mecánica y los peligros del transporte de carga, una industria que suministra cada día, y sin descanso, a siete mil millones de seres humanos y es clave en nuestra economía, nuestro medio ambiente y el modelo mismo de nuestra civilización.

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Este post toma como fuente un artículo de Charlie Ross en The Swatch Book.

¿Te habías planteado alguna vez estas cuestiones más allá de lo que conocemos respecto a las fases de producción de la industria de la moda?

Si tienes una marca de moda, ¿ a qué retos te enfrentas para minimizar los impactos de tu cadena de distribución?

Esperamos tus comentarios.