Te ayudamos con 5 ideas para convertir la vuelta a las rutinas en una oportunidad para practicar las premisas del movimiento slow.

Cada año repetimos el ritual. Poco a poco las maletas se vacían, los cajones se llenan y entra en nosotros un sentimiento extraño. La nostalgia por lo vivido en el tiempo de vacaciones se mezcla con un raro deseo de volver a lo cotidiano. Es un sabor agridulce. Retomar las tareas, costumbres y horarios que tanto disfrutamos rompiendo, cuesta. Nos puede contrariar, pero también nos regala la seguridad de lo conocido.

La idea de salir del relax o la desconexión de las obligaciones y volver a enchufarnos a lo que teníamos entre manos antes del período vacacional, nos puede agobiar y hacer sentir que septiembre y estrés son poco más que sinónimos.

En los tiempos que corren, parece que tengamos que pasar del 0 al 100 en un solo día. Y no, nada de eso.

Descubre y aplica el movimiento slow

Como sabrás, el slow fashion es un concepto que toma su inspiración, entre otras cosas, en el movimiento slow, aunque hay diversas teorías y algunas están incluso en desacuerdo con ello. También, por supuesto, es la base de nuestro proyecto. Puedes releer uno de nuestros primeros artículos en los que te explicábamos nuestras razones ¿Por qué slow fashion?

En The Slowear Project comulgamos con esta corriente general, que se inició en Italia, de la mano de Carlo Petrini, un defensor a ultranza y fundador del homónimo movimiento Slow Food. Él no pudo soportar que en 1986, Roma, la capital de un país orgulloso de su gastronomía, seña de la marca Italia, hubiese caído en las redes de McDonald’s, que inauguró su primer local. Sus seguidores protagonizaron sentadas de protesta en la Piazza de Spagna durante meses, en defensa del estilo de vida, cocina y disfrute de la misma, que peligraba seriamente en cuanto la idea se extendiera. Y ocurrió, claro.

Su premisa “Come bien y cuida el planeta” defiende “el consumo de productos de temporada, frescos y locales; recetas transmitidas a través de generaciones; una agricultura sostenible…”¿Te parece que se puede aplicar a la moda? Por supuesto.

Desde entonces y hasta hoy, muchos otros sectores se han contagiado de estas loables ideas, nada fáciles de seguir, en algunos casos. La arquitectura, el diseño, la producción de bienes de consumo en pequeña escala, donde creadores y usuarios disfrutan y se retroalimentan para mantener esta forma de hacer, se multiplican en todo el mundo intentando frenar el desaforado ritmo de la vida moderna. Esto se hace más evidente desde que internet cambió nuestras vidas para siempre, llenándolas de dispositivos y aplicaciones cada vez más numerosos, fáciles de usar, rápidos y desconectores de la vida real.

5 Consejos para volver a las rutinas a ritmo slow

No queremos que te pierdas en el desánimo abrumador ni en la nostalgia del verano. Mucho menos en un estado de agobio y estrés que anticipe problemas que aún no han llegado o quizás nunca llegarán.

1) Aceptar con buen ánimo la llegada de este cambio de ciclo, una vez más, es el primer punto importante.

Piensa en lo positivo de la vuelta al trabajo, a las rutinas y vida cotidiana, como es reencontrarse con compañer@s o amig@s que nos devuelven la sonrisa o sentir la tranquilidad y la seguridad de que todo está en su sitio.

2) Hacer una transición y no un cambio brusco en nuestras costumbres.

Si te puedes permitir alargar los paseos por la playa, las meriendas o cervecitas con las amigas o cualquier cosa que te sea posible disfrutar en tu propio lugar de residencia ¡hazlo! Te ayudará a seguir con el espíritu vacacional, aunque trabajes.

3. Preparar el cambio de armario de manera slow.

Me temo que las temperaturas aún se van a mantener tan locas como en verano durante un tiempo, así que, no vayas a buscar ropa nueva para ti ni tu familia si no es estríctamente necesario (por ejemplo, si necesitas uniformes o ropa deportiva nueva). Te recomendamos ir revisando antes de la llegada del otoño, lo que necesitarás y dónde podrás encontrarlo. Recuerda que la velocidad no es amiga del slowfashion, tampoco a la hora de encontrarla. Hojea, busca, revisa tus referentes en moda sostenible, segunda mano, diy, intercambio, etc. En nuestra Guía Slowear encontrarás interesantes propuestas.

4. Trabaja menos, trabaja mejor.

Ya sé que piensas que eso no depende de ti, pero la actitud con que encares la productividad, si.

Como dice Carl Honoré en su libro Elogio de la lentitud, pregúntate “¿Para qué es la vida? Dejar que el trabajo ocupe la mayor parte de nuestras vidas es una locura. Para el movimiento slow, el lugar de trabajo es un frente de batalla esencial. Millones de personas en todo el mundo tratan de trabajar menos. Es una manera infalible de lograr ir más despacio”.

5. Ten en cuenta la adaptación de los demás.

No estamos solos así que, a nuestra propia adaptación se sumarán las de otras personas, sean hijos, pareja o compañeros de trabajo. Ten mucha paciencia porque, si no se afronta bien, este cocktail puede ser una bomba de relojería y caldo de cultivo para el estrés, especialmente en el caso de tener niños en edad escolar, con lo que comporta la vuelta al cole.

Descansa lo suficiente, organízate para sacar tiempo de cuidar de ti misma y respira profundamente cada vez que te aceleres. Seguro que podrás afrontar la reentrée con otro ánimo y, si lo practicas cada día, se puede convertir en un gran hábito para todo el curso.

Te mereces una vida slow

Cuéntame ¿Cómo estás llevando tu vuelta al trabajo? ¿Qué es lo que más te cuesta?